Para José Ramón Rodríguez, joven lanzador de los Toros de Camagüey, participar por vez primera con la selección nacional de Cuba en un evento internacional, le vino como especial preparación con vistas a la 57 Serie Nacional de Béisbol que comenzará el 6 de agosto.

El muchacho, oriundo del municipio Santa Cruz del Sur, incursionó inicialmente como relevista largo y corto con el equipo grande en la Liga Independiente Canadiense CANAM y luego se encaramó en el montículo durante el Tope Amistoso con los. Estados Unidos.

“Ambos certámenes resultaron una experiencia muy bonita y novedosa porque pude estar en un béisbol diferente en el que aprendí de lanzadores con mayor nivel y oficio que muchos de los que estamos en nuestros campeonatos, serpentineros que cuentan con un amplio repertorio y un control que les permite colocar los lanzamientos donde ellos quieran.”

– ¿En qué se te dificultó dominar a los bateadores de la CANAM?

-Allí los jugadores están adaptados a pegarle con facilidad disparos por encima de las 90 millas y como yo soy un pitcher que me baso solo en la curva y en la recta, lo que más me chocó para sacarles out fue no poder tirar otros envíos como el cambio de bola con el que podía romperles el tiempo y hacerlos fallar.”

“Lo bueno de foguearse en ligas como estas es precisamente que te percatas de lo que te falta y a partir de allí te trazas nuevas estrategias para superarte, por eso mi propósito ahora es trabajar por perfeccionar y ampliar el repertorio con el fin de conseguir más efectividad en los próximos torneos.”

– ¿Qué diferencias observaste entre ese torneo y el cubano?

Hay varias. Por ejemplo, la mayoría de los serpentineros, para no decirte todos y ser absoluto, tiran más de 90 millas. Los bateadores presentan una mejor zona de bateo que los cubanos porque no se desesperan en el home y como hay muchos lanzadores rápidos entonces conectan muy bien los envíos de velocidad, por lo que para cruzarlos hay que lanzar mezclándoles de manera inteligente lanzamientos lentos con rápidos.

-De un campeonato de mucho oficio a un tope contra los futuros jugadores estadounidenses de las grandes ligas.

Sí, chocar luego contra peloteros norteamericanos universitarios de calidad entre 18 y 20 años, me hizo confirmar que debo mejorar el control y la inteligencia encima del box. Ese equipo careció de ofensiva, sin embargo, exhibió un staff de pitcheo formidable, del cual los que hoy cumplimos esa función, en cualquier categoría, debemos de aprender todo lo que podamos.

-Luego de una excelente temporada en la 56 Serie, en la sub 23 y par de participaciones en tierras foráneas, ¿cómo enfrentarás una nueva campaña con los Toros?

Llego mejor preparado física, mental y técnicamente, no obstante, sigo entrenando fuerte junto con el resto de mis compañeros porque quiero perfeccionar el cambio de velocidad y ayudar a mi provincia a conseguir una nueva clasificación a la segunda ronda y luego pelear por un puesto en el podio.

Cuando niño, José Ramón fue uno de esos muchachos que tras propinar sus primeros ponches a la edad de nueve años dejó el béisbol desilusionado por los tradicionales problemas de las categorías infantiles. Pero, con 15, regresó en una suerte de destino que hoy lo ve como uno de los mayores talentos del montículo en Cuba.

Por: Alexei Nápoles González

Fotos Juan Mendoza y A.N.G

 

 

 

 

 

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