Alexei Nápoles González

Madrid-Barca-Bayern-Borussia-Champions_MDSIMA20130411_0089_5Póngale el cuño. Esto lo escribo no a puro pulmón pero sí a pura revisión de resultados en las páginas de Internet, las planas deportivas de los periódicos cubanos y los valiosos comentarios de la gente haciendo el llamado periodismo ciudadano sin imaginárselo; pues entre la realización de mi tesis de grado y otras cuestiones, he podido disfrutar muy poco del gustado evento sobre el cual me referiré en las siguientes líneas. No obstante, aquí van mis modestas consideraciones.

Sin ser profesora titular de ninguna Universidad del mundo ni mucho menos alumna ayudante en alguna de ellas, muchas lecciones nos dejó, nuevamente, el rumbo que tomó el barco en que viajó la fase semifinal de la Liga de Campeones de Fútbol, ronda que tuvo para la prensa, especialistas y la mayoría de los fieles fanáticos del más universal, un cierre bastante inesperado.

Conocido entonces los dos gigantes alemanes que disputarán el peleado trofeo: Bayer de Miunich y Borussia Dormunt, elencos que asesinaron literalmente a los mediáticos y decepcionantes trabucos del Real Madrid y el Barcelona; podemos decir, que al menos en Cuba, se demostró por segundo año consecutivo, que la gente no ama tanto este deporte como a esas dos últimas selecciones españolas, especialmente a sus dos bujías inspiradoras y, hoy, mejores jugadores del mundo: las estrellas Cristiano Ronaldo y Lionel Messi.

Se respira ahora en la Mayor de las Antillas menos expectativa y pasión por la llegada del partido definitivo. Se respira ahora menos interés por conocer quien vestirá el traje de campeón, a pesar de que el balompié germanocuenta con bastantes seguidores en esta isla del Cribe, provenientes de las distintas generaciones que lo aman por la calidad y el deseo de triunfo que reflejan sus exponentes encima del césped, durante cada competición.

Son menos ahora también los que se interesan por sí el Canal Tele Rebelde de la Televisión Cubana transmitirá o no el choque en vivo y más los que de nuevo suben al tren arrollador de la segunda etapa de la Serie Nacional, a las tremendas jugadas hechas en el rectángulos de las canastas por eso monstruos de la NBA que nos deja ver el director del programa Vale Tres o las ráfagas noticiosas que de las Grandes Ligas nos llegan en el espacio de la noche Béisbol Internacional.

Lo más cómico es que lo comento con usted amigo lector pero ni piense que critico a esos que lo hacen, aunque a veces, como nos sucede a todos los que sentimos por un equipo, se vuelven tan apasionados que tapan el sol con un dedo y después se queman el cuerpo completo por no ser objetivos en sus manifiestos pronósticos, cosa que le sucedió ahora a muchos.

Sí, dicen por allí que la esperanza es lo último que se pierde y que en el deporte todo puede ocurrir, pero no hay que exagerar. Les cuento que después del 4-0 que le propinara el conjunto alemán en la visita de los catalanes, todavía había tanta gente que confiaba en la, para mí, imposible remontada. Y el cielo, que se le vino encima al loco de Pollito Pito, también los aplastó a ellos al recibir tres dianas más en su propio campo de tiro.

Compañeros, para utilizar una palabra que nos identifica a los cubanos pese a tratar un tema internacional, si el Barcelona con todos los problemas de lesión, encabezados por los problemas físicos de la pulga atómica junto a la pésima defensa que viene atentando contra los últimos resultados de los catalanes, y a eso le unimos que hombre por hombre el Bayer es el mejor club que existe actualmente en el planeta y la goleada que traían como resultado en el juego de ida, enloqueció quien como varios amigos míos, confiaron en una ficticia remontada.

Los que se pelan en la barbería de la esquina al estilo de Cristiano Ronaldo, los que cambian una cita amorosa por seguir un partido de los galácticos, o los que no dejan vivo un pulóver del Real Madrid en las perchas de ropa, al menos pueden decir como dice un zapatero, que este once cayó con las botas puestas.

Sin embargo, los tacos le quedaron un poco chiquitos y se apuraron en comprarlos, pues solo les faltó un gol amigo en el duelo de vuelta, que le tendiera la mano hacia la clasificación. Claro que, sin ánimos de justificar, pues les habla un reportero que no sigue a ninguno de estos dos clubs ibéricos, resulta justo reconocer que el Dormunt fue Levandoski y Levandosky fue el Dormunt.

Una historia más asombra y preocupa a buena parte de los amantes de los clásicos futbolísticos, después de estos apagones para unos y “alumbrones” para otros. El fútbol español, empezando por su competición de liga, da muestra de ir perdiendo a una generación, que por su alto nivel de juego, ha sido capaz de convertirse en la primera de la humanidad, en conquistar dos títulos de Eurocopa y uno de Mundial de manera consecutiva. Ojalá y llegue la recuperación para los de la Furia Roja, aún cuando apenas resta menos de dos años para que rompa la próxima Copa del Mundo, esta vez con sede en el bello Brasil.

Por su lado, la Bundesliga, al situar a dos de sus seleccionados en la disputa por el oro en el torneo futbolístico de clubes más fuerte del planeta y repetir uno de ellos en rol de finalista por segundo año en línea, se muestra a los ojos de todos, como uno de los certámenes más competitivos y cerrado, por encima de la propia Liga de las Estrellas, el torneo Italiana e incluso a la Premier League.

Lecciones, cuantas lecciones nos dejaron los resultados de esta intensa batalla que sostuvieron cuatro gladiadores del más universal, que ojalá salgan de nuevo al Coliseo de la Liga de Campeones durante la próxima temporada.

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