Alexei Nápoles González

Foto: Tomada de Internet

Aunque hace casi dos meses que concluyó el evento deportivo más importante y espectacular del planeta: los Juegos Olímpicos con sede en Londres, quien no extraña hoy esas madrugadas enteras, de disfrute en algunas ocasiones y de tristezas en otras.

En todo gran evento de ese tipo, siempre hay detalles que fallan y situaciones inéditas que llaman la atención, donde la otra cara del medallero son las anécdotas, equivocaciones en la organización, curiosidades y contratiempos surgidos durante las competencias, que siempre salen a la luz, y por supuesto la cita en la Ciudad del Big Ben no resultó la excepción.

Por ejemplo, les cuento que según algunos sitios digitales internacionales la esgrimista coreana Shim Lam estuvo sentada más de una hora en la pista al no reconocer la derrota ante su rival la alemana Heidemann. ¿Qué berrinche verdad?

El cuidado y protección del medio ambiente también se puso en práctica en el certamen londinense, pues más de 2000 salamandras y 4000 ranas fueron trasladadas del Parque Olímpico a una reserva natural para preservar su ecosistema.
Dentro de la excelente y casi perfecta inauguración que tuvieron los juegos siempre hubo, como dijera una gran amiga, sus problemillas. Uno de ellos ocurrió cuando cierta mujer desconocida, vestida con una chaqueta roja y unos pantalones azules, desfiló junto al abanderado de la delegación de la India. Sobre el incidente el Comité Organizador aseguró que la dama se situó junto al abanderado, Sushil Kumar, después de pasar los controles de seguridad y “se había entusiasmado demasiado”.

Lo anterior pudo ser consecuencias del fanatismo al igual que lo sucedido con una seguidora de los boxeadores de Venezuela. La señoradesde las gradas, no dejaba de gritar con una voz que resonaba en toda la arena. Respecto a ello el portal de internet Terra.com reseñó que el domingo 29 de julio, el público que observaba el combate entre el venezolano Gabriel Mestre y el iraní Amin Ghasemi disfrutó más del entusiasmo mostrado por la aficionada que de los intercambios constantes de la propia pelea. Cuando el púgil azteca triunfó, muchos de los espectadores aplaudieron a la compañera, en vez de ovacionar al boxeador.

Hasta Londres también viajó el fraude y la trampa, así la Federación Internacional de Bádmiton acusó a una pareja de China, otra de Indonesia y a dos de Corea del Sur de dejarse ganar en la fase de grupos para tener un cruce de eliminatorias favorable.

Miente quien diga que en el Primer Mundo no existen las goteras porque las fuertes lluvias caídas en la capital inglesa provocaron la aparición de las mismas nada más y nada menos que en el velódromo de Londres, considerado una de las obras arquitectónicas del año en el mundo y en dicha ciudad.

Y también es injusta mi madre al llamarme el muchacho más regado de la galaxia, pues el ruso Ivan Ukhov, peludo en Londres y pelado en la Liga del Diamante, y quien escaló a la cima del podio en el salto alto bajo los cinco aros, se presentó en la pista con una camiseta prestada, ya que según explicó en la conferencia de prensa la suya no aparecía.

Pero este no es el primer contratiempo del muchachón nacido en el Viejo Continente durante una competencia según los medios del ciberespacio. En el Grand Prix de Laussane en 2008, compitió en estado de ebriedad, borracho para ser más claros, y tras la carrera inicial no pudo efectuar el salto, cayendo aparatosamente contra la colchoneta, reseña en una de sus páginas el sitio español Marca.com

Por último, aunque nunca en cuestiones de salud es bueno asegurarla desde el principio, toca el turno a la alimentación. Alrededor de catorce millones de comidas, incluidas más de 100 toneladas de carne se sirvieron durante los Juegos en la villa olímpica. ¿Qué les parece?

Y si de comida hablamos este artículo termina aquí pues mi estómago amigos lectores ya ruge como un León al que le resultará difícil escribir más de estas líneas sin devorar alguna.

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