Alexei Nápoles González

Foto: Tomada de Internet

Mi bisabuela de 94 años siempre me repite una y otra vez que tanto en el deporte como en la vida uno siempre debe llevar en sus bolsillos dos bolsitas, una de ganar y otra, obviamente, de perder. Esto me ayudó mucho a superar el fanatismo que sentía desde pequeño por equipos y deportes como el béisbol.

Ahora, al cabo de varios años me vuelve a ocurrir lo mismo pese a que siempre tengo presente el consejo de mi viejita linda. Sin embargo, esta vez les aseguro que la decepción no es por la pelota ni porque el pueblo pide a gritos conocer la estructura oficial de la próxima Serie Nacional, película que sigue en  suspenso. Mi malestar es causado por el más universal de los deportes. Sí el fútbol, el fútbol cubano que no acaba de levantar cabeza y como está panorama quizás encontremos vida humana en otro planeta y aun nuestro balompié no logre enamorar a sus seguidores.

Viernes 7 de septiembre del 2012, exactamente las 3:00 de la tarde, estadio Pedro Marrero, Ciudad de la Habana. Esperé con gusto hasta esa hora y reservé, no asientos para el Santiago Bernabeu, pero si un puesto en la sala de mi casa para presenciar lo que podía ser la última oportunidad del once antillano de mantenerse con aspiraciones de asistir al Mundial de Fútbol de Brasil en el 2014.

Y efectivamente, fue esta la gota que colmó la copa y los muchachos de casa se despidieron con una derrota de 0-3 ante el mundialista Honduras, elenco que viajó a la isla con casi todas sus armas y no vaciló en colocar en la cancha a varios jugadores integrantes del equipo que derrotó a España, con su Juan Mata entre los titulares, en los Juegos Olímpicos de Londres y la elimino en la fase de grupos.

Por gusto fue entonces la famosa gira por Argentina de la cual no hay que ser adivino para saber que los goles y las victorias de nuestros chicos fueron frente a planteles de menor calidad, hecho que sucedió de la misma manera hace algún tiempo pero en terreno alemán.

A ello se unió entonces la ausencia de dos figuras que desde hace rato son los mejores futbolistas de Cuba. Por supuesto que les hablo de Alaín Cervantes, hombre encargado de construir jugadas en el medio campo, y del gigante Yenier Márquez, quien había sido clave en las derrotas por escaso margen, con su gran aporte en el sector defensivo.

Les confieso que para este reportero fueron 90 minutos de bastante desilusión y lo mismo deben opinar tanto los pocos fanáticos cubanos que apoyaban a su selección en las gradas “hondureñas” del Pedro Marrero como los optimistas seguidores que desde sus hogares al menos pensaron en un abrazo luego del pitazo final.

Hablarles de algo positivo hecho por los cubanos en el choque seria prácticamente engañarlos, pues en mi opinión de la tristeza solo escaparon algunos jugadores de casa como Jorge Luis Clavelo y Márcel Hernández por su favorable desenlace en el desafío.

Lo cierto es que del discreto césped del Pedro Marrero tanto Honduras como el conjunto de la Mayor de las Antillas salieron con dos caras totalmente diferente. Para los catrachos, fue su primera victoria en el certamen y además hicieron la cruz en la casilla de los goles a favor.

Hoy martes será el juego de vuelta entre ambos seleccionados en partido de la cuarta jornada del Grupo C de la tercera fase de las eliminatorias de la Concacaf para la cita en el Gigante Sudamericano dentro de dos años. No obstante con este descalabro los discípulos de Alexander González ya pueden despedirse otra vez de una fiesta mundialista.

Recordemos que Canadá, rival de Panamá (6 puntos) también este martes, es líder con 7 unidades, mientras que Cuba cierra el listado sin puntos, en un evento en el cual los dos primeros de los tres grupos avanzan a la hexagonal final a disputarse en 2013, fase que otorgará tres cupos para la gran competición y para el cuarto la posibilidad de una repesca contra un equipo de Oceanía.

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