Alexei Nápoles González

En aras de instrumentar un sistema que le permita solucionar parte de las dificultades que afronta el béisbol cubano, este jueves se desarrolló en Sancti Spiritus una reunión zonal, donde directivos, entrenadores, exjugadores, narradores y periodistas deportivos de Villa Clara, Ciego de Ávila, Cienfuegos, Camagüey y la provincia anfitriona debatieron profundamente acerca del futuro de la pelota revolucionaria.

El tema central de la discusión resultó la estructura de las Series Nacionales a partir de su edición 52 y al respecto se acordó que la siguiente temporada contara con un primer torneo, semejante al actual campeonato, pero con 16 conjuntos (sin Metropolitanos) y 66 partidos. Es decir, tres vueltas para cada selección, una ronda frente a los rivales de la zona opuesta y dos rondas para medirse con los de su propia llave.

En ese evento, que responderá a los intereses de los aficionados y jugadores como espectáculo, se mantendría también la representatividad de todos los territorios de la Isla, la jornada de descanso entre las subseries particulares, la fase de Play Off y, además, de allí saldrá la novena titular de nuestros clásicos beisbolero.

Concluido ese certamen tiempo después se efectuaría un torneo de 42 desafíos y cuyo objetivo principal es concentrar la calidad del béisbol en el país, con vistas a prepararnos con mayor eficacia para las competencias internacionales, por supuesto, sin obviar la identidad que defienden las provincias, aspecto que influye en la asistencia del público a los estadios.

Por lo tanto, en ese segundo campeonato asistirán los 8 primeros equipos del evento inicial pero estos eliminarán a los siete jugadores de menor rendimiento y reforzarán sus nóminas con la misma cantidad de peloteros provenientes de las novenas no clasificadas.

Como propuesta interesante y un cambio que de concretarse motivaría en buena medida a los jugadores, el monarca tiene asistirá a las competiciones foráneas de Rótterdam o Harlem en Holanda y quizás a la Serie del Caribe, entre otras.

Muchos fueron los planteamientos a favor y en contra de mantener o no el nombre de las provincias clasificadas en esa segunda fase. Sin embargo, la tesis de celebrar dos eventos nunca recibió oposición. Esto prueba que la solución hay que llevarla a la práctica y no debe quedarse solo en documentos.

Entre otros temas de alta relevancia también se abogó porque el manager del Team Cuba trabaje en un equipo metodológico y salga escogido de la serie por sus buenos resultados. Ahora bien, una vez elegido no dirigirá en ella.

Normando Hernández, narrador deportivo de Villa Clara y Antonio Muñoz, el Gigante de Escambray, expresaron que los directores del 15-16 y el juvenil sean precisamente los que comanden esas categorías en los mundiales y panamericanos y no personal ajeno a ese béisbol, que, sin dudas, es diferente.

Para satisfacción de los asiduos visitantes a los parques beisboleros, en el encuentro se abordó el empeño con el cual la Comisión Nacional trabaja para lograr que desde la próxima campaña los partidos sean en horas de la noche, pues según Eduardo Martín, ex manager de Villa Clara, el juego diurno afecta severamente el entrenamiento.

Mantener la Liga de Desarrollo, retomar la transmisión de los choques por las emisoras provinciales desde otras regiones, actualizar el pensamiento técnico táctico e incrementar los cursos para directores y árbitros fueron aristas que de igual manera formaron parte del rico debate.

En los minutos finales llegaron los puntos más polémicos: el aumento salarial, material y social de los deportistas, un mayor estímulo a los campeones, la transmisión de choques de las Ligas Profesionales y la urgente necesidad de insertar peloteros en esas lides porque el fogueo con elencos extranjeros parece muy difícil, afirmó el camagüeyano, Miguel Cuevas, fundador de la pelota revolucionaria.

Esta provechosa reunión tuvo su antesala en Santiago de Cuba y en dias posteriores continuara en la región Occidental, en pos de garantizar el futuro de lo que desde 50 años significa para el pueblo cubano: el pasatiempo nacional.

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