Alexei Nápoles González

El carácter masivo que tuvo la práctica del deporte desde los primeros años de la revolución cubana es uno de los eslabones fundamentales que contribuyó a que nuestra isla con el paso del tiempo se convirtiera en una verdadera potencia mundial en dicha rama, principalmente por los buenos resultados de muchos deportistas criollos en la arena internacional en todo ese medio siglo.

Sin embargo, les pregunto a ustedes, a los jóvenes de ahora, a los niños del mañana que crecen a diario en nuestros barrios o a esos que les cuentan con emoción a sus nietos como en su época de joven existía durante todo el año en las calles cubanas una efervescencia incontenible en los muchachos y también en los adultos por jugar al béisbol, al baloncesto, al voleibol: ¿Creen que el hacer del deporte masivo ha perdido espacio y fuerzas en este Verde Caimán del Caribe?

Sin que usted se detenga a pensar con gran profundidad de seguro responderá lo mismo que yo, muy particularmente, opino: SI.

Aunque algunos ponen por encima los bellos deseos de leer un buen libro o escuchar una música agradable, también los jóvenes prefieren en la mayoría de los casos otros tipos de entretenimientos nada saludables y beneficiarios para ellos como son los videos juegos.

Todos sabemos las difíciles condiciones económicas por las que hoy atraviesa nuestro país debido al bloqueo impuesto por los Estados Unidos y a la crisis monetaria global y, que además por ello, hay que tratar de priorizar otros sectores importantes y vitales como la salud, la educación la agricultura, el turismo entre otros.

Lo anterior resulta una realidad de la vida que trae como consecuencia la aparición de una de las causas más comunmente señaladas por la gente: la falta de terrenos e implementos deportivos.

Pero nadie se pone a pensar que esa problemática nos acompaña desde hace bastante tiempo y tampoco nadie se da cuenta de que a las propias personas también le falta la voluntad de que si les gusta jugar béisbol estén dispuestos a coger un machete y quitar toda la mala hierba de un terreno en mal estado o arreglar, con materiales fáciles de encontrar, un aro de baloncesto. ¿Díganme si no faltan esos deseos caballero?

Ahora estamos en los meses de verano y es cierto que los cubanos tienen mayor tiempo libre por la terminación del curso escolar y porque muchos adultos salen de vacaciones. Vemos entonces que los planes de la calle se llueven en los barrios y el trabajo de los técnicos en las áreas deportivas se muestra bien fuerte.

¿Pero por qué esperar julio y agosto para que esto pase? Claro que no, durante los doce meses del año los técnicos deportivos tienen que laborar sistemáticamente con las comunidades. Asimismo debe suceder con los planes de la calle que quizás pudieran realizarse dos o tres fines de semana al mes así como realizar un esfuerzo máximo por rescatar la mayor cantidad posible de los antiguos torneos interbarrios.

Como vemos la culpa está en todos los lados. A pesar de ello no es el momento para señalar a nadie ni a nada sino para que el INDER y el pueblo se unan un poco más en pos de que la práctica masiva del deporte, que hoy día va en picada, vuelva a adornar las calles y los parques de la Mayor de las Antillas.

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