Alexei Nápoles González

Luego de conseguir varios resultados desfavorables en calidad de visitantes frente a equipos del área, ubicados bien por debajo de Cuba en el rankin actual divulgado por la FIFA, nada bueno se avizoraba para la selección cubana de fútbol que participaría en la Copa de Oro a celebrarse en varias ciudades de los Estados Unidos.

Sin dudas, era un torneo que despertaba en los aficionados y directivos del movimiento deportivo el miedo a la deserción de muchos futbolistas de casa lo cual trajera como consecuencia otra vez este deporte en la Mayor de las Antillas tuviera que empezar de cero o encerrar sus compromisos en el plano íntegramente nacional como ya se hizo en épocas anteriores.

Para suerte no fue esa la causa del infortunio aunque uno de los exponentes del patio hizo la cruz al quedarse en tierra estadounidense. Parecía que los huracanes correspondientes a la actual temporada ciclónica comenzaban a rondar las costas y los mares del Caribe debido a las inundaciones ocasionadas por fuertes lluvias de goles, convertidos en granizos que cayeron durante los 90 minutos en los tres partidos disputados por nuestro once de mayores.

México fue uno de los equipos que desbarató con más facilidad la defensa cubanaUn trío de desafíos en los que prácticamente había un solo equipo en la cancha, donde el planteamiento táctico de la dirección del conjunto, encabezada por el manager avileño Raúl González Triana, estuvo totalmente desacertado al colocar a una defensa demasiada adelantada para la poca experiencia, calidad y resistencia física que tenían consigo los defensores cubanos.

Les fue muy fácil entonces tanto a salvadoreño, mexicanos y costariquenses, aprovechar los pases filtrados y mandar a correr a sus delanteros y mediocampistas, un millón de veces más preparados desde todos los puntos de vista, incluso físicamente, cualidad que en muy pocas ocasiones le falta a los deportistas criollos.

Vemos a diario como naciones del planeta, no necesariamente desarrolladas, y con muy escasa historia en esta disciplina evolucionan y de que manera, sino miren la actual Copa América donde ya no hay rival pequeño y tanto Bolivia, Venezuela y Ecuador se plantan bonito en la cancha ante los gigantes del fútbol en ese continente.

No solo me refiero en estas reflexiones a la búsqueda incansable de las victorias o de los empates en los enfrentamientos . Hablo adicionalmente de la forma a la escalofriante manera en que luce siempre nuestro plantel futbolístico.

Por ejemplo, en los últimos mundiales de la disciplina vimos seleccionados de nuestra zona geográfica brindaron un excelente espectáculo. Acordémonos de Trinidad y Tobago, de Jamaica y en el 2010 de Honduras, o aquí mismo en la Copa de Oro del conjunto conjunto canalero sacando una victoria sin precedentes en la historia ante los experimentados estadounidenses.

Es que para nosotros, los hijos de la tierra de grandes peloteros como Conrado Marrero, Antonio Muñoz, Orestes Kindelán, Omar Linares o Freddy Cepeda, el fútbol no es el béisbol.

Hay que estar claros amigos lectores que no podemos ser los mejores en todos los deportes pues ni las grandes potencias económicas que constituyen China y Estados Unidos, lo han conseguido.

Si buscamos responsables no continuemos señalando las mismas causas, es decir, el pobre trabajo y desarrollo en la base, la falta de recursos económicos o la nula existencia de terrenos y grandes estadios, cuando practicar el balompié resulta para los niños, jóvenes y adultos de nuestro país una actividad física saludable bien fácil de realizar.

Lo anterior les parecerá un poco exagerado, a pesar de ello los invito a fijarse con la luz larga en las calles, escuelas, avenidas y parques como la gente de este Verde Caimán inventa rápidamente par de porterías, sean confeccionadas con dos piedras a cada lado o fabricadas de madera y aluminio, posteriormente buscan un balón y en cuestiones de segundos, sin pertenecer a ninguna organización deportiva ni celebrar congresillo técnico alguno, arman un campeonato.

Vuelvo y repito que el fútbol no es el béisbol y les digo más el futbol no es el boxeo, no es el atletismo, no es el judo , no es el voleibol, modalidades de las cuales nacen cientos y cientos de atletas de calidad lo mismo desde lo intricado de la Sierra Maestra que de la Cordillera de Guaniguanico. Estamos concientes que para aglutinar una selección nacional respetable hay que pasar por un fuerte dolor de cabeza pues no hay de que lugar escoger.

Entonces, si por demás conocemos que los resultados menos espantosos han llegado de las categorías menores (sub 20 y sub 23) ¿por qué llevamos a la Copa de Oro a jugadores que han visto pasar sus mejores tiempos y que ya nada tienen que hacer en esa escuadra, debido a que sus potencialidades están bien diminuidas?

Ello quiere decir, que a pesar de la cantidad de problemas que tenemos, fue desde la propia conformación de la nómina del elenco que se perdió las buenas posibilidades de imponernos como una nación que viene con un ascenso considerable en el más universal.

No nos rompamos más la cabeza, lo que hay que hacer no es empezar de cero sino mantener el trabajo hecho hasta ahora, buscar una motivación mayor a los atletas que practican este deporte y tener siempre presente, sin apoyarme nunca en el pesimismo del filósofo Nietzche, que el fútbol no se puede introducir a la fuerza en las raíces propias del cubano.

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