Por: Oreidis Pimentel periodista de “Adelante”

Jeinckler AguirreJeinckler Aguirre Manso sigue como el muchachito que surgió de la escuela de clavados de La Zambrana en esta, su ciudad natal, y cada vez que puede regresa tras giras y medallas, solo que con el tiempo se convirtió en todo un consagrado de los saltos a la piscina.

Junto a su compañero José Antonio Guerra llegó esta vez a Cuba con un increíble segundo lugar en la V Serie Mundial.

Prefiere las entrevistas informales para conversar a gusto, sin cámaras ni grabadoras, y en el ambiente familiar, junto a su novia, comenta de cuanto ocurrió durante el periplo extranjero:

-¿Cómo ocurrió la lesión de José Antonio Guerra y cuanto influyó en los resultados de la Serie Mundial?

-“Primero el se resintió el hombro, parece que en una mal entrada al agua, pero no era una lesión en sí, era una molestia. Luego, estando en Cuba, quizás el entrenar en el agua fría de las piscinas del complejo nacional lo terminó de lesionar. Eso imposibilitó el entrenamiento, tuvimos que ir casi sin saltar y aunque teníamos confianza eso siempre me preocupaba.”

-Hicieron en Moscú 463,02, la mejor marca de una dupla cubana y obtuvieron el oro ¿Cómo fue posible entonces?

-“¡Increíble! Sí, esta es la mejor de las puntuaciones. Yo creo que fue por las ganas de saltar que teníamos, así pasa a veces, tienes un buen día. Nosotros dijimos: ‘Bien, tomemos esta competencia como un entrenamiento, si salimos bien perfecto, si no alcanzamos una medalla perfecto también.’ Solo era pararnos a saltar y a caer de cabeza, concentrarnos en eso solamente, sin presión ni compromiso. Tranquilos, tranquilos…sin embargo, los saltos nos fueron saliendo bien e incluso uno que no hacemos casi nunca correcto nos salió excelente y cuando vimos que nos manteníamos en punta a falta de dos saltos nos dimos ánimo y le pusimos corazón.”

-Durante varias competencias la pareja invencible fue la de los chinos y en esta ocasión no se presentaron. Imagino que aunque todos se conocen cada dupla repase visualmente quien vino y quien no ¿Influyó en ustedes?

-“Sí, eso quizás influye un poco. Miramos y no los vimos y tal parece que se habían lesionado. Luego en México vi a otro clavadista chino con una mano vendada y le pregunté en inglés, así que me confirmó la lesión.

A pesar de eso creo que lo que también nos ayudó es que a Moscú fueron cuatro parejas y en el resto de la Serie aumentaron, como el caso de Beijing y Sheffield. En Moscú fue nuestra primera medalla de oro, eso nos sorprendió, no por falta de ganas sino porque teníamos deuda con el entrenamiento.”

-Después vino un quinto y un sexto lugar, a muchos les sorprendió tras el oro en Rusia pero no había certeza de estos detalles de no poder ensayar los saltos ¿Cómo lo asimilaron?

-“Una medalla de oro te deja eufórico, confiado, te dices ‘vamos a seguir’ pero mentira, a este nivel cualquier detalle se paga caro, no te puedes confiar. En Beijing nos afectó mucho el cambio de horario, son casi 12 horas y no había tiempo para aclimatarse, saltábamos con un sueño tremendo y cansados, también por la madrugada nos daba mucha hambre, era difícil acostumbrar al cuerpo. Aquí invitaron a una pareja británica, había más competitividad y nosotros fallamos un clavado difícil, eso nos condenó, además de que yo también tenía molestias en el tríceps. En Sheffield nos pasó igual, estaban los ingleses y además otra pareja china.”

-¿Qué pasó luego?

-“Con las competencias mejoramos la forma deportiva y terminamos en bronce en Guanajuato. Allí ganaron los mexicanos Iván García-Germán Sánchez y segundos fueron los norteamericanos Boudia-Fimchum. Después estuvimos en el Grand Prix de Canadá pero eso no se incluye en la Serie Mundial.”

-Terminaron segundos de la Serie Mundial detrás de la dupla alemana Klein-Hausding…

-“Todavía no es oficial pero si es por la actuación de cada pareja y no por países, en efecto somos segundos. Los alemanes Sasha Klein y Pattrick Hausding entrenan duro y son buenos, muy buenos. Ellos se mantuvieron casi todo el tiempo segundos en la Serie Mundial y al final ganaron. A veces Guerra y yo nos mortificamos pues queremos ganar pero es que ellos merecen ese galardón por su calidad y porque practican duro. Sin entrenar estamos ‘pegados’ entonces debemos sentirnos satisfechos.”

-Viene el mundial y después los Panamericanos de Guadalajara así que en el área se concentraran ustedes los norteamericanos y los mexicanos ¿Entre ustedes deben estar las medallas del continente?

-“Sí, es posible, aunque habría que ver que determinan los mexicanos porque en los Panamericanos no podrán ir con clavadistas diferentes en pruebas diferentes, los dos del sincronizado deben ser los del individual pero ellos habían permutado a uno de la plataforma al trampolín. En México el clavado si es un deporte popular, le dan mucha importancia y tienen varias figuras.”

-En el 2010 se comentó que Guerra y tú planeaban incorporar un salto de mayor complejidad ¿Lo veremos en el Mundial o en Londres?

-“Es el de 4 vueltas y media al frente con torso y piernas recogidos pero es muy difícil y riesgoso. Hemos visto como lo hacen los mexicanos, los norteamericanos y los chinos pero casi nunca les sale bien. Por su grado de complejidad si lo haces bien aseguras una competencia pero si fallas desciendes así que hemos optado por no hacerlo, al final es arriesgado.”

-¿Cuáles son los objetivos a corto plazo?

-“Apenas vine unos días a Camagüey, es muy rápido. Ahora queremos en La Habana entrenar, nos hace pues falta, para el mundial de julio. Cuando llevas 5 ó 6 competencias te sale la falta de entrenamiento y te cansas así que Guerra y yo nos debemos reponer. Estamos bien para Londres 2012, somos casi las mismas parejas en el alto nivel así que todo depende de una competencia buena, lo otro es la presión de mis primeros Juegos Olímpicos.”

-¿Y el tatuaje?-y advierto la estampa en su antebrazo.

-“Quería algo que me identificara así que usé la escarapela con la bandera nacional, que es el símbolo de las delegaciones cubanas,  y tomé la silueta de un clavadista que aparece en uno de los souvenires que me dieron en una competencia. Además pedí le agregaran la letra china que significa “sueño” porque así lo veo yo, como un sueño. En Venezuela le pregunté a un atleta chino y me lo confirmó: dream”.

José Antonio Guerra estará hasta Londres 2012 así que en el próximo ciclo olímpico Jeinckler tendrá que ser el paradigma de otro joven como él. Cuando entró a la titularidad lo hizo por Erick Fornaris, era casi un niño, pero pronto será la principal figura cubana en la especialidad.

Ojalá en la capital británica se cumpla el sueño.

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