Alexei Nápoles González

El jabalinista camagüeyano Guillermo Martínez, medallista de plata en el anterior Campeonato Mundial con sede en Belín, Alemania, en el 2009, es en la actualidad uno de los mejores atletas cubanos de todos los tiempos en esa disciplina, donde el maximo nivel lo tienen los países europeos.

En una reciente competencia de confrontación realizada en tierras de la capital, Guillermo envió el implemento hasta los 82 metros y 20 centímetros, marca que le asegura su participación en los Juegos Panamericanos de Guadalajara, México y al venidero certamen del orbe. Adelante conversó entonces con este destacado deportista de local sobre su último resultado.

¿Qué importancia le atribuyes a ese registro?

Los 82,20 metros (m) no solo me posibilitan competir en Guadalajara y en el mundial de Corea del Sur sino que representan una superación de distancia, pues lo que me exigía mi entrenador para esta etapa inicial de preparación era má de 78,76m. En un evento posterior, apenas conseguí 79 m pero esta baja es normal para el primer periodo de la preparación.

¿Cómo te ves para los próximos compromisos internacionales?

Estoy en  muy buena forma deportiva, el entrenamiento marcha satisfactoriamente y sin lesiones. Yo obstento ya un título panamericano y quiero volver a lo más alto del podio, sin embargo en esta edición buscaré un disparo por arriba del record de Emeterio González (81,72m) conseguido en los juegos de Santo Domingo 2003.

Entonces ¿qué puede esperar la afición cubana en el 2011 de Guillermo?

Sin dudas lo mejor y que deposite en mí toda la confianza pues cada día me esfuerzó más por mejorar mis resultados desde todos los puntos de vista y sacar adelante a mi país y al pueblo que me vió nacer Camagüey. Cada competición dentro y fuera de Cuba constituye para mí un espectáculo más y a la vez un aprovechamiento como ser humano ya que disfruto en demasía lo que hago.

Convertido ahora en uno de los mejores jabalinistas del orbe, recuerdas tus inicios

Por supuesto que sí, mis méritos y medallas de todos los colores son una mezcla de mi paso por la selección nacional y el alto rendimiento, y fundamentalmente de lo que aprendí en la base. Nunca olvido a mis primeros entrenadores los cuales me ayudaron muco. Todo lo que soy también se lo debo a ellos y en especial a mi papá Reineiro Vargas, mi mejor  profesor e ídolo.

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