Gaspar Legón
Gaspar Legón

Pavel López Ruiz

A los 35 años de la victoria de Ganaderos, único seleccionado camagüeyano de béisbol campeón en la historia de nuestros clásicos nacionales, tengo el privilegio de compartir con ustedes, impresiones de uno de sus representantes: Gaspar Legón López.

Muchos desconocerán a quién me refiero, sobre todo los más jóvenes. Porque este estelar lanzador brilló en los años 60 y 70 delpasado siglo donde archivó 141 victorias y 101 derrotas, además del magnífico promedio de carreras limpias de 2,29 en quince temporadas.También demostró su clase en la arena internacional cuando en el mundial del 70 fue el líder en ganados y perdidos con 3 y 0,

Gaspar, formaste parte de aquel gran equipo Ganaderos de la Serie XV. Un año después del Camagüeyanos campeón de la Selectiva del 77al cual Boby Salamanca bautizara como “Los incapturables” porque se fueron alejando poco a poco de memorables trabucos como Azucareros, Mineros, Vegueros, Forestales, Industriales etc.¿Qué tenía de especial ese elenco?

Éramos una gran familia. En ese equipo reinaba la disciplina, la dedicación, y no se faltaba a los entrenamientos.Había una entrega total en el terreno de pelota. Fue una época pródiga de monticulistas de puntería en la provincia”

Eres el lanzador agramontino con más victorias con un total de 141. Constituye un hecho relevante en tu aval deportivo ¿verdad?

“Una alegría muy grande porque son varios los lanzadores de calidad con equipos de Camagüey. Constituye un premio al sacrificio y uno de los logros más significativos de mi carrera deportiva. Estoy muy orgulloso además, porque superar la barrera de las cien victorias es una de las metas más codiciadas por cualquier pitcher cubano.”

Conozco que en tu etapa eran comunes los juegos cerrados y las blanqueadas. Además fuiste víctima de muchos reveces por 1-0 o por diferencia de una carrera. Actualmente no es así. ¿Por qué?

“Si actualmente propinar una lechada o tirar un juego completo es considerado prácticamente una hazaña. Antes dábamos un nueve cero y desde luego constituía un logro, pero era algo bastante común. Y es que ahora yo noto que le batean mucho a los pitcher y mucha gente dice:”es por que son buenos los bateadores” y no tiene nada que ver. Bateadores buenos existieron en todas las etapas.

“Considero que el problema radica en la falta de concentración y de control da la mayoría de los lanzadores El lanzador es una posición de mucha entrega, dedicación e inteligencia sobre todo, y veo que eso falta en el pitcheo actual.”

En la 50 serie, Nelson Sosa, un pitcher joven de la provincia, impresiona por su loable faena al público y especialistas y con sus 19 años de edad es uno de los baluartes.¿Qué opinión tiene sobre esta joven revelación del diamante?

No he tenido la oportunidad de verlo lanzar, pero según el comentario popular casi siempre se presenta bien y con control sobre todo y a juzgar por los números no es mentira. Pienso que con esa juventud y el control si se entrega en el entrenamiento y es disciplinado va a llegar hasta donde se lo proponga.”

Dicen algunas personas:”Sí, es bastante bueno, pero no tiene en la recta…” ¿Era acaso Gaspar Legón un pitcher de gran velocidad?

“No, que va. Yo lo que si tenía buen control y ponía o trataba de poner los envíos donde hacen daño. También tenía una curva respetable por los tres ángulos de pitcheo. Esas eran mis principales armas, el control y la inteligencia”

¿Algún bateador con el cuál tuvieras que emplearte a fondo?

“Yo tenía un bateador que me resultaba difícil de dominar y no era ese gran bateador, su nombre es Ramón Otamendi, tercera base santiaguero. Yo no le podía pitchar a ese hombre porque me daba jonrones, triples, de todo.”

Algo para mejorar el pitcheo camagüeyano

“Lo que se hace ahora, dárle oportunidad a los jóvenes para que se desarrollen porque nadie se hace lanzador de ahora para ahorita. Hay que trabajar duro con esos muchachos, enseñarles no sólo lanzamientos, sino a tirarlos con inteligencia. Sentado en el banco si es verdad que nadie aprende a pitchar.”

Sin más preguntas que “lanzar”, este grande del montículo nos confiesa que a pesar de vestir en pocas ocasiones el traje tricolor de las cuatro letras – unas veces por la calidad de los lanzadores preseleccionados y otras por injusticias del cuerpo de dirección- nunca pensó abandonar la práctica del béisbol porque este deporte constituye parte inseparable de su vida.

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